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Historias de vida
Delfina Cofré: El esfuerzo de una agricultora antofagastina
"En esta oportunidad me gustaría decirles que aprovechen esta oportunidad. Que no la desperdicien, que no se echen a morir si las cosas no le resultan a la primera. Que sigan adelante con más fuerza porque tarde o temprano, el esfuerzo y el trabajo se recompensan".

Delfina es una mujer jefa de hogar, que con una enfermedad crónica, sin trabajo estable y con tres hijos, ha podido salir adelante. Recientemente ha concluido su participación en el Programa de Apoyo al Microemprendimiento que le posibilitó mejorar sus ingresos a través del cultivo de hortalizas y verduras. Delfina no oculta su emoción al repasar su historia personal:

"Me quedé sola con mis tres hijos, viviendo con mi padre. Yo estaba en el Programa Puente cuando mi "apoyo" (Apoyo Familiar) me dijo que tenía la posibilidad de hacer un proyecto para trabajar para mi familia. Ahí se me ocurrió volver a la agricultura porque como en la parcela había un terreno disponible pensé en por qué no volver a plantar y cultivar", comenta.

Durante su infancia y adolescencia Delfina ayudaba a su padre a cultivar el terreno que la familia posee en el sector de La Chimba (en el extremo norte de la ciudad de Antofagasta). Ahí aprendió técnicas de cultivo, pero durante muchos años dejó ese oficio de lado.

"Como mi situación estaba difícil mi papá me dejó un pedazo de tierra para que pudiera cultivar. Así que con los recursos del proyecto me compraron semillas y herramientas de trabajo que me ayudaron a preparar el terreno, sembrar y cosechar".

Una de las ventajas y características propias de la agricultura en el desierto es que permite obtener productos rápidamente; 30 días en el verano y 40 en el invierno. Gracias a esta planificación, Delfina no sólo hizo su primera cosecha, sino que recuperó la inversión inicial.

"Lo bueno es que me fue bien y recuperé todo lo que me habían pasado con el proyecto. Lo que coseché lo vendí a otro arrendador del terreno de mi padre. Espero que a futuro pueda vender yo misma a los distribuidores mayoristas", agrega.

La historia de esfuerzo de Delfina se subraya con su rol de madre soltera. Con tres hijos, sin un trabajo estable, y una enfermedad crónica, ha logrado salir adelante.

"El Programa Puente me ha ayudado mucho como en ese sentido, como persona me ayudó a valorar lo que tengo, lo que soy y a tratar de luchar para que mis hijos tengan un mejor futuro" agrega.

¿El mayor orgullo de ese esfuerzo? Su hija Nicole, de 19 años, es estudiante de segundo año de Medicina de la Universidad de Antofagasta.

"Gracias a Dios mi hija pudo entrar a estudiar lo que quería. La becaron por excelencia académica, por la Junaeb y la misma universidad le ayudó con el arancel. Eso me permitió dejarla ahí porque de otra forma yo no podría haber pagado lo que cuesta su carrera. Ahora esta en segundo año y le está yendo bien", precisa.

Delfina fue parte del Programa de Apoyo al Microemprendimiento que ejecutó en la comuna de Antofagasta, la Consultora Expro SA y que permitió que otros 154 beneficiarios del Programa Puente y del Sistema de Protección Social Chile Solidario accedieran a desarrollar una iniciativa económica que les permitiera mejorar sus ingresos familiares.

El Programa culminó junto al Programa de Apoyo a Actividades Económicas y Emprende Más y reunió a más de 200 beneficiarios de la comuna.