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Historias de vida
De Chaitén a Punucapa
La erupción del volcán Chaitén, que obligó a evacuar a los habitantes de esa localidad de la región de Los Lagos y su posterior reinserción en otros puntos del país, no sólo trajo consigo efectos negativos. Para algunos, entre ellos el valdiviano Rodrigo Jerez y su pareja, Macarena Droguett, significó el inicio de una nueva etapa en sus vidas, al comenzar un emprendimiento de la mano del FOSIS, que se transformó en la puerta de entrada para nuevas oportunidades y desafíos, desde Punucapa.

Punucapa, agosto de 2009.- Para un emprendedor valdiviano y su pareja, la tragedia del volcán Chaitén no sólo significó malos momentos e inconvenientes, paradojalmente, ese hecho también se transformó en una oportunidad para comenzar un emprendimiento y mejorar sus condiciones y calidad de vida, en base a su propio esfuerzo y al apoyo entregado por el gobierno.

Rodrigo Jerez y Macarena Droguett, afincados en la antigua Chaitén, debieron abandonar el lugar tras la erupción del volcán que arrasó con la localidad y que obligó a la reubicación de sus habitantes. Fue en ese momento cuando decidieron comenzar un emprendimiento de la mano del Fondo de Solidaridad e Inversión Social, FOSIS, que se transformó en la puerta de entrada para nuevas oportunidades en Punucapa, una pequeña localidad ribereña en la comuna de Valdivia.

“Vivíamos en Valdivia de forma itinerante y se nos ocurrió irnos a Chaitén para trabajar en pesca, estábamos tratando de hacer algo allá, tipo hostal, para los avistamientos de ballenas, hasta que sucedió lo del volcán. Un día salí a navegar y cuando volví ya no teníamos casa”, relata Rodrigo Jerez, recordando los hechos que desencadenaron su salida del pueblo.

Fue entonces, cuando decidieron abandonar el lugar y retornar a Valdivia, “justo ahí el Gobierno dio un subsidio para poder comprar casa, pero en la ciudad a nosotros no nos servía y empezamos a ver como podíamos hacer todo esto y apareció la idea de Punucapa, que era el lugar donde realmente queríamos estar”, relata.

Este emprendedor de Los Ríos cuenta que fue en ese momento cuando se dio la posibilidad de postular a un proyecto del FOSIS, en el marco del Programa de Apoyo al Microemprendimiento, con la implementación de un invernadero “que está avanzando en tierra derecha”, dice.

Sobre esta iniciativa, señala que su intención es trabajar con una serie de productos y comercializarlos, “queremos cultivar champiñones, callampas chilenas y otros hongos que se pueden replicar dentro del invernadero en buenas condiciones”.

Con orgullo sostiene que, “esta idea surge de nosotros, porque siempre nos gustó el tema de la innovación y buscar nuevos mercados a pequeña escala y los hongos son una buena inversión, porque le otorga valor agregado a la tierra. Yo soy chef y mi pareja es veterinaria y queremos juntar esos dos ámbitos y realizar varias cosas, como el agroturismo y este invernadero es una puerta de entrada para eso, como ya tenemos el invernadero, queremos apostar ahora por los cultivos orgánicos”, enfatiza.

Sobe los instrumentos puestos a disposición de los emprendedores y emprendedoras del país por del gobierno, Rodrigo Jerez, sostiene que “son un gran apoyo, por que hay varias personas que han decidido hacer todo bien, entre ellas nosotros, entonces que el gobierno te esté apoyando con cosas que van más allá del momento es muy importante y algo muy bueno, así las personas que realmente tienen ganas de hacer las cosas y salir adelante lo van a lograr. Te están entregando las herramientas precisas para que seas tú mismo quien forje tu futuro”.

Capital Semilla

Jerez relata que posteriormente han logrado acceder a una serie de otros beneficios como participar del Fondo Concursable Capital Semilla 2009, del Servicio de Cooperación Técnica, Sercotec, con el que pudieron adquirir implementación para la puesta en marcha de su anhelada hostal en Punucapa. En ella, ofrecen una serie de servicios complementarios, como paseos en bicicletas y navegación en kayak por el río.

Destaca además, la asociatividad surgida con otros microemprendedores del lugar, “es la tendencia que se está dando ahora, la asociatividad es buena porque no se pueden tener todos los servicios en un mismo lugar, siendo una microempresa. En nuestro caso, nos asociamos con una señora que tiene una isla con animales, donde se ofrecen almuerzos y paseos y nosotros alojamos a la gente por la noche, las llevamos a diferentes partes y las orientamos hacia donde quieren ir”, sostiene.

“Punucapa es una especie de pueblo detenido en el tiempo, la primera parada hacia el sector de Pilolcura o el parque Oncol, lugares con un gran potencial turístico por la Selva Valdiviana y a todo eso queremos apostar, a romper la estacionalidad, que se entienda que en esta zona no sólo hay turismo en verano, sino también en otoño y en primavera”, afirma confiando en un mejor mañana, lleno de más y mejores oportunidades.

Por Franco Fercovic