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Historias de vida
Pasión de artesana
Silvia ejerce el oficio de artesana en fierro desde los trece años. Recientemente, participó del programa de Desarrollo Social del FOSIS, donde fortaleció aspectos de su personalidad, necesarios para implementar de mejor manera su emprendimiento.

La Araucanía, junio de 2010.- Desde pequeña, Silvia Adasme se interesó por la artesanía en fierro. Cercos, escaleras, lámparas, juegos de living y todo lo que su mente imagine, brotan de sus manos laboriosas. "Todo lo que sé, lo aprendí mirando a mi padre, quien fue un gran soldador”, cuenta.

Aunque usualmente este oficio es ejercido por hombres, esto no fue un impedimento para que tras casarse a los 12 años, comprara una máquina soldadora: “Desde esa edad me puse a soldar y, al final, ganaba más que mi marido. A los 20 años puse mi taller en Santiago", recuerda Silvia.

Luego de trece años viviendo en la capital, el joven matrimonio decidió volver al sur e instalarse en Pillanlelbún, donde, al poco tiempo, Silvia se quedó sola con sus hijos. Sin embargo, esto no la desanimó, pues sabía que debía "tirar para arriba", por sus hijos.

A pesar de que cada vez se abren más espacios para la participación en igualdad de oportunidades para las mujeres, Silvia ha vivido en carne propia las dificultades que enfrentan aquellas que rompen con los esquemas tradicionales y ejercen oficios tildados de masculinos. Para no perder clientela, a veces ha enviado a su hermano para que crean que es él quien realiza el trabajo. “Una vez, me solicitaron realizar un cerco, pero dijeron que le pagarían directamente al hombre que hace el trabajo. Allí mantuve silencio y asentí”, relata.

Recientemente, Silvia participó del programa de Desarrollo Social, en su ámbito de Dinámica Familiar. En esta iniciativa, junto a otras personas de la comunidad de Pillanlelbún, a través de capacitaciones y trabajo personalizado abordó aquellos aspectos de su personalidad que le permiten enfrentar la vida de una manera más positiva, con empuje y coraje. Lo que en el caso de Silvia redunda en mejores capacidades para fortalecer su negocio.

Luego del programa, Silvia asegura que todo ha sido más fácil para enfrentar la discriminación que vive, al ejercer un trabajo poco habitual entre las mujeres. Hoy Silvia se define como una mujer con mucha entereza y declara: "Gracias al programa del FOSIS, aprendí creer en mí misma y en todo lo que puedo ser. Hoy nada me es imposible".