En su pequeño taller de costura, su orgullo y emoción, en medio de retazos de tela y máquinas, Esperanza Arancibia, habla de su vida, de lo duro que ha sido para ella sacar adelante su familia y de cómo se ha sobrepuesto a las adversidades de la vida.Coquimbo, julio de 2010.- Esperanza hace honor a su nombre. Abuela de tres menores, se hizo cargo de ellos. Mas cuando murió su marido, pensó que el mundo se le venía encima, pero la responsabilidad de criar y darles una mejor calidad de vida a sus nietos la impulsó a no quedarse de brazos cruzados.
A penas alcanzó a sumirse en una depresión cuando se dijo: “Tengo que hacer algo, los chicos me necesitan”. “Mis hijos (como ella los señala) son todos una bendición de Dios. Son sanos, muy estudiosos y agradecidos de la vida. Compartimos mucho, son todo para mí”.
Felipe, el menor, que tiene una discapacidad mental, es un niño lleno de amor, “él me mira, me abraza y me dice mamita yo te amo. Eso es impagable para mí”. Isabella, de 12 años es una excelente alumna, cuenta con beca de excelencia académica y obtuvo un notebook por parte del Gobierno. En tanto, Francisco ya cursa tercer año medio y ha viajado fuera de Chile por ser un gran chelista de su colegio.
Pese a que siempre tuvo una buena situación económica, no dudó en golpear puertas cuando todo parecía negro. Acudió hasta su municipio e ingresó al
Programa Puente del FOSIS el año 2008. Conoció a su apoyo familiar quien la orientó en los pasos que debía dar y, lo más importante, le ayudó a creer y a recuperar la confianza.
Fue con el programa de
Apoyo al Microemprendimiento del FOSIS, cuando inició una nueva vida confeccionando buzos y pijamas. A través del programa, pudo financiar una máquina bordadora, que le facilitó iniciar un trabajo por cuenta propia y obtener un ingreso mensual para su hogar.
Esta iniciativa económica desarrollada por Esperanza, le permitió avanzar como emprendedora y participar del programa de
Apoyo a Actividades Económicas del FOSIS, que le entregó capacitación en aspectos de gestión y financió un plan de negocios que consideraba la compra de máquinas de coser, que le permitiran mejorar la confección de sus productos y, así, entregar un mejor servicio sus clientes. Con estas nuevas herramientas ha logrado identificar y captar nuevos clientes como jardines infantiles y colegios, ampliando su cartera de clientes.
La familia de Esperanza, es una familia que ha demostrado su esfuerzo y su capacidad emprendedora. Así lo dejaron de manifiesto cuando recientemente la subsecretaria de Planificación, Soledad Arellano, y el Director Ejecutivo del FOSIS, Claudio Storm, la visitaron en su hogar.
La subsecretaria se mostró satisfecha con este tipo de experiencias y agregó que “la otra ribera del río para salir de la pobreza está en las manos de las personas, que son -en definitiva- las protagonistas de cada historia”.
Por: Pamela Tapia Saavedra